jueves, 26 de junio de 2014

Museo de la Libertad y Los Derechos Humanos - Boletín # 4


Boletín # 4
Junio de 2014
     
HOY, 26 DE JUNIO 
DIA INTERNACIONAL DE APOYO A LAS VICTIMAS DE LA TORTURA
 
Día contra la Tortura se conmemora en medio de la impunidad
  
En Panamá el  Día Internacional en apoyo de las víctimas de la Tortura, que las Naciones Unidas conmemora cada año en junio, se recuerda bajo un clima de impunidad cuando cientos de personas torturadas durante el régimen militar (1968-1989) no hallaron justicia
  
La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 26 de junio Día Internacional en Apoyo de las Víctimas de la Tortura.

En el año 2008 en un examen realizado a Panamá, por parte del Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas, registró sus "Principales motivos de preocupación y recomendaciones",  "El Comité" tomaba nota del "seguimiento dado por las autoridades al informe de la Comisión de la Verdad de 2002 que da cuenta de violaciones del derecho a la vida, incluidas desapariciones, ocurridas entre 1968 y 1989", pero "le preocupa que la investigación judicial en muchos de los casos documentados aún no ha concluido, mientras que otros han sido declarados prescritos. (Artículos 2 y 6 del Pacto)".

De acuerdo a las conclusiones del Comité "el Estado parte debería asegurar que todos los casos de violaciones graves de derechos humanos, incluidos aquéllos documentados por la Comisión de la Verdad, sean debidamente investigados, que los responsables sean juzgados y, en su caso, sancionados y que las víctimas o sus familiares reciban una indemnización justa y adecuada".

Más adelante precisa que" La prescripción de delitos por violaciones graves de derechos humanos debería ser suprimida".   
En Panamá no se ha creado una entidad que amplíe la lista e investigación de los hechos y personas torturadas durante el régimen militar. 
  

  


 Museo en memoria del Padre Gallego y nuevas revelaciones
  
En la conmemoración de la desaparición forzada del Padre Héctor Gallego, este año sus seguidores en Santa Fe inauguraron un Museo en su memoria.
  
Jacinto Peña, la última persona que vio al cura en esa comunidad veraguense, de la que fue raptado el 9 de junio de 1971, exteriorizó una revelación que nunca antes había manifestado con referencia a los restos hallados en el Cuartel Los Pumas de Tocumen en 1999. Según sus términos, por entonces hubo un"chantaje" cuando fue llevado a identificar la ropa hallada entre los restos.

"Vimos la ropa, vimos la correa y la correa era muy parecida ... la hebilla de la correa era muy parecida a la que Héctor usaba. Es más en el bolsillo del pantalón se halló un centavo que le había regalado Diego de Obaldía a Héctor", declaró Jacinto Peña el pasado 8 de junio del año en curso, a la Estrella de Panamá.

En un artículo publicado el año pasado por la periodista y Presidenta Honoraria del Museo de los Derechos Humanos, Betty Brannan Jaén, se dijo que entre los restos hallados en Tocumen en 1999 "hay un pantalón que fue identificado como perteneciente a Gallego por la señora que le lavaba la ropa y que en el bolsillo de ese pantalón, había un centavo conmemorativo que le había sido regalado al sacerdote".   
  
Por todo lo anterior, nuestra presidenta honoraria hizo un llamado indicando que el peso total de estos objetos, testimonios, y señalamientos exigen que se concluya la investigación de ADN, "no solo para identificar al padre Gallego sino también para darle paz a las familias de las otras víctimas enterradas allí".



Agradecimiento
El Museo de la Libertad y los Derechos Humanos, hace público su agradecimiento a todos sus donantes, en esta publicación reconocemos a 3 empresas panameñas que nos han dado su apoyo en el año 2014.
 
Tri-Points International Security. Seguridad en el área del proyecto, Ancón, Vía Amador.


Agradecemos a TECNILAB S.A. la donación del estudio de suelos para nuestro proyecto.
  
El Tigre Verde, Jardín inicial, plantas y diseño de landscaping.

Derecho Humano # 4

Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre, la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas.

Declaración Universal de los Derechos Humanos
                                    http://www.un.org/es/documents/udhr/

miércoles, 7 de mayo de 2014

Promoción 1980 del Colegio Javier, Discurso de despedida.

Palabras pronunciadas por el joven graduando Juan Carlos Varela, Presidente de la República de Panamá 2014-2019, en la graduación del Colegio Javier en el año 1980.



Para mi es un honor dirigirles estas palabras a nombre propio y de mis compañeros, en este momento en el que recibimos el preciado diploma que certifica la culminación de nuestros estudios secundarios. Ahora cuando la emoción se apodera de nuestros cuerpos, pasan por nuestras mentes recuerdos gratos de lo que fue nuestra vida colegial, recuerdos de los momentos tristes y felices que compartimos juntos con padres, profesores y maestros en la que un día fue nuestro segundo hogar.

Recordamos con nostalgia: Nuestras primeras amistades. Nuestra graduación de sexto grado. Recordamos aquella primaria, aquel silencioso edificio que vio con el pasar de los años, como aquel niño travieso se iba convirtiendo en un joven responsable. Nos vienen a la mente aquellos inolvidables años de secundaria, donde trabajábamos junto a nuestros profesores por nuestra educación; nuestra partida al servicio social, y este inolvidable último año en un curso donde reinó el compañerismo y la camaradería. Pero todos estos recuerdos; toda esta nostalgia, se convierten en alegría al saber que hemos culminado satisfactoriamente nuestros estudios, al saber que saldremos a la vida con una preparación tanto académica como social muy difícil de superar; es ahora cuando nos damos cuenta lo mucho que valieron las horas de estudio y de trabajo. Hoy, culmina esta primera etapa de nuestra educación; no nos queda más que agradecer a esta grandiosa familia javeriana.

A ustedes profesores, que trabajaron constantemente durante tantos años, día tras día para darnos una educación de la cual nos sentimos orgullosos; sabemos que lo único que ustedes buscaban era brindarnos la mejor educación posible, nadie más que nosotros les podemos decir que cumplieron con su objetivo, que cumplieron su tarea. Nunca los podremos olvidar, pues gracias a ustedes, a sus horas de trabajo y de estudio, es que hoy podremos recibir este diploma.

En lo más profundo de nuestros corazones guardamos su ejemplo de profesores, de consejeros y de amigos para que nos sirva en nuestra futura vida. Gracias a ustedes, Jesuitas; quienes nos inculcaron con fuertes raíces la doctrina cristiana; quienes son criticados hoy día de revolucionarios por aquellas personas que se sienten afectadas por las voces de justicia y de libertad de la noble doctrina cristiana. Ustedes, que nos enseñaron que la vida no era sólo el dinero, que abandonan sus hogares, sus familias, sus amigos, su patria pues creen en la juventud, sepan, que no los defraudaremos y serán las actuaciones de esta juventud la recompensa a tantos años de trabajo y de sacrificio.

Por Ustedes Jesuitas se inició en este colegio el servicio social; al cual le debemos mucho, fue este servicio el que nos enseñó a interpretar la vida tal como es; fue el que nos hizo superar nuestro egoísmo; fue en donde nos dimos cuenta que aquel hombre, aquel campesino, no es ningún vago, sino un hombre trabajador al cual nunca se le ha dado oportunidad de superarse; es un hombre pobre pero mucho más rico que nosotros en espíritu, es aquel hombre que comparte lo que tiene, mientras nosotros rechazamos de dar lo que nos sobra. Fue este servicio social el que nos hizo superar las divisiones que por diferencias económicas y sociales se habían fomentado entre nosotros; así, nos convertimos en un grupo unido donde la verdad se sabía que era una amistad.

Ahora, salimos a la vida consciente de que no podemos ser felices mientras aquel campesino y muchos otros hombres en nuestra patria y en el mundo entero, no tienen el derecho a una educación, a una alimentación adecuada, no tienen ni siquiera el derecho a vivir. Poner nuestra capacidad al servicio de los demás. Luchar por la justicia y la libertad. Estos son los principios y los ideales cristianos que llevaremos con nosotros hasta el fin de nuestras vidas.

Gracias Familia Javeriana, gracias conductores, profesores, secretarias, padres, gracias al Colegio Javier por estos momentos felices que vivimos en tus aulas, ha llegado la hora de despedirnos y abandonamos este colegio, abandonamos nuestro Colegio, abandonamos nuestra Alma Mater. Pero les prometemos llevar siempre adelante ese espíritu de Javeriano, que nos formaron. Este espíritu de amor, de sacrificio, de servicio, servicio a Dios, y a la Patria todos llevamos un difícil compromiso como Javerianos, y es: forjar la paz donde haya violencia, imponer el amor donde exista el odio, y luchar por la justicia donde reinen las injusticias. Como Javeriano no podremos callar ni pasar indiferentes ante el sufrimiento de tantos hombres.

En estos momentos, nos despedimos de este edificio, de este Colegio, pues no seremos más sus alumnos regulares, pero jamás, nos despediremos de este espíritu de Javeriano que llevamos toda la vida en nuestros corazones. Sólo te pido Señor, que nuestras voces de denuncia y de protesta no sean calladas por los intereses ajenos a tu voluntad. Adiós Alma Mater, adiós Colegio Javier. Te estamos eternamente agradecidos pues no hiciste de nosotros una máquina sin sentimientos ni conciencia. Gracia pues porque hiciste de nosotros hombres de verdad dispuestos a luchar por un mundo mejor.

Ha llegado la hora de partir; este grupo de jóvenes, de graduandos se dividirá; cada uno tomará diversos caminos, pero diversos caminos que nos llegará a un solo destino. Aunque separados físicamente estaremos siempre unidos en la lucha por la construcción de una Patria más justa, de una Patria más libre, y de una Patria más cristiana. Muchas gracias.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Panameñismo Cultura y Decencia

Panameñismo 

Cultura y 

Decencia, 

por Ignacio de Jesús Valdés


DISERTACIÓN
DIFUNDIDA A TRAVES DE LOS MICROFONOS DEL RADIO-TEATRO ESTRELLA DE PANAMÁ, EN LA CIUDAD DE PANAMÁ, EN LA HORA POLÍTICA ORGANIZADA DIARIAMENTE POR EL DIRECTORIO NACIONAL DE COALICIÓN.
1940


Estimados amigos invisibles:

Gentil invitación, obligante e indeclinable, nos tiene ante estos micrófonos esta noche, listos a expresar nuestros honrados, porque son sinceros, conceptos, sobre el tema que en los actuales momentos ocupa la atención, y es la preocupación de la ciudadanía panameña: la lucha electoral para escoger al compatriota que ha de empuñar las riendas del Gobierno en el cuatrenio próximo.

Conocida como ha sido nuestra labor periodística por espacio de más de dieciséis años, en las columnas de la prensa o en los micrófono, nuestras palabras no necesitan esforzarse para llevar al convencimiento de nuestros radio-escuchas el sello de nuestra franqueza. Nuestras únicas ejecutorias son el no haber nacido con inclinación a la floristería, ni tener aptitudes para decorar abanicos ni cakes. Y el ser muy panameño; porque, como acertadamente afirmara conocido abogado veragüense, la adulación o cepillería no es planta panameña, sino importada.

Como una ola de optimismo, de esperanza, han recorrido los ámbitos de la República las palabras del doctor Arnulfo Arias la tarde que llegó a la ciudad de Panamá, pronunciadas en la misma estación del Ferrocarril. Evangelio patriótico, auto de fe de panameñismo, que ha venido a constituir en el electorado una plataforma sólida e inconmovible.

Vieja e inquebrantable amistad con el joven candidato y adalid de la renovación nacional ha provocado nuestro entusiasmo, nuestra seguridad de que esas palabras suyas han  sido maduradas lejos de la patria, si bien concebidas en medio de sus compatriotas, ante el cuadro de nuestra nacionalidad que necesita de toda urgencia la inyección redentora del conocimiento del propio valer. Mucho hay que hacer y mucho que desbrozar con mano firme, pulso seguro y corazón esforzado. Vivimos, sin embargo, de espejismos que bien podríamos convertir en sonrientes realidades.

En Panamá la vida es fácil, se dice. Claro. Fácil para los que han logrado dar el salto afortunado y agarrarse de buena rama; para los de abajo, un calvario. Vemos en las ciudades y a los lados de las carreteras suntuosos edificios, monumentos, escuelas flamantes, prodigios de arquitectura. Pero adentrémonos en la montaña y veremos el cuadro triste y desgarrador del chiquillo analfabeto, muriéndose de hambre física y moral. Y surge entonces en nosotros la fe en que, con el nuevo evangelio que la plataforma de Arnulfo Arias informa, se construirán edificios más modestos pero con el dinero ahorrado se podrán construir más escuelas en los sitios apartados, escuelas humildes, verdad, pero fanales que alumbrarán las tinieblas de aquellas soledades incultas, donde vive una casta despreciada como si no fueran nuestros compatriotas… Y se enseñará al niño a leer y a escribir y al padre a vivir como ser humano y a evitar las enfermedades.

Cruzada de patriotismo verdadero debe de ser una vez por todas, esta lucha en que estamos afanados. Lucha de civismo y civilización, no vocinglería de parque, ni rebelión estúpida, hija de ambiciones insatisfechas y rencores ancestrales que ciegan. Es necesario no confundir, como no debemos confundir el patriotismo cuando es escudo de bribones, para alejarnos presurosos de los que se pasan el tiempo repitiendo que son “patriotas” y viven del patriotismo de los demás. El verdadero patriotismo es trabajo y es amor. Es la conciencia limpia y el corazón en paz!   

Que la pasión no nos ciegue con su nube emotiva ni demos oído a las insinuaciones de la simpatía. Supeditemos la una y la otra a la verdad de los hechos. Que solamente nos inspire el deseo de anotar al margen de la vida nacional las virtudes descollantes que nos dignifican y los errores de transcendencia que es necesario rectificar. En una palabra, seamos sinceros y se acabe la moda de tener, como quien dice, dos morales: la moral de entre casa y la moral dominguera. Siendo sinceros con nosotros mismos lo podremos ser con los demás y todas nuestras actitudes llevarán su sello honroso, noble e inconfundible.

La idiosincrasia Panameña, nuestra indolencia, ha creado una segunda naturaleza que invita a calificarlos con calificativos injustos. Pero la masa istmeña es sagaz, es justiciera en sus apreciaciones aun en medio de su frivolidad. El Panameño es vivo, es despierto, y sabe aprovechar las oportunidades. En río revuelto, en periodos eleccionarios, cuando la sinceridad sufre eclipse y sube a flote lo que no pesa, el panameño puede hasta parecer lisonjero y él lo sabe. Pero cuando vuelve la normalidad, sabe colocar a cada quien es su justo lugar: los que lo  merecen, quedan en su pedestal, por sus propias ejecutorias; los otros, van a su oscuridad, a su rincón, a su anonimato. Un retrato quizás en un medallón del Salón Amarillo de la Presidencia, un nombre con una “H” y una “D” antepuestos, en los periódicos, en las gacetas oficiales y los anales de la Asamblea y un recuerdo con una sonrisa compasiva….

De ahí que en caravana entusiasta forme falanges compactas bajo el lábaro enarbolado por quien, lejos de la Patria proyectó nuevas auroras para ella y pone ante los ojos de sus compatriotas todo un credo de reivindicaciones salvadoras. De ahí que la ciudadanía se estremezca jubilosa y corra a cerrar filas a la voz sincera del compañero que viene a ella con corazón limpio y pleno de nobles propósitos.

Y aquí estamos, los que creemos en él. Los que, pleno de sinceridad y animados por esos mismo anhelos que impulsan los actos de Arnulfo Arias, ofrecemos el pobre o abundante acervo de nuestras capacidades.

Aquí estamos confiados en que seguimos la ruta correcta; y, si hay otros compatriotas que no piensen que es así, discutamos nuestros principios con palabras de caballeros. Para ello tenemos, a Dios gracias, el don sagrado de la libertad de expresión. Pero, como dijera el actual Presidente –Periodista colombiano doctor Eduardo Santos, “Hay que aceptar la libertad valerosamente, con todas sus consecuencias, y hay que tener del régimen democrático un concepto varonil y sincero, para aceptarlo como él es: sin privilegios y sin violencias”.

De aquellos que transitan por derroteros distintos al nuestro es la convicción de que siguen el surco correcto. De nosotros también es la de que es en nuestras toldas donde se forja la Patria grande y radiosa que soñamos.

Equivocados ellos o nosotros, tengamos siempre el gesto boyardo y caballeroso. El hombre tiene derecho al error. Y no sabe lo que es la libertad, aquel que no respeta en los demás el derecho sagrado del error sin el cual sería una quimera, un engaño, el derecho a la verdad.

Seamos lo más amplios posible. Que en esta vida no debemos ser lobos y enemigos sino cooperadores en la gran Armonía Universal.

No perdamos de vista nuestros grandes destinos. El universo entero enfoca su mirada, extrañada o complacida, pero en ninguna manera indiferente, hacia este país chiquito que marcha hombro con hombro y trata de igual a igual a la Nación más poderosa de la tierra, a la que el Viejo Mundo teme, respeta y coquetea. La Republiquita de alquitarado  valor cívico que tuvo un Presidente que, sin fanfarrias, modesta, pero altivamente, con la altivez que autoriza la Justicia, se presentó un día a la Casa Blanca, a la capital nido de la Democracia, a discutir, no a pedir. A exponer, no a mendigar. A exigir, sin arrogancias ridículas, pero enérgicamente, y no a ofrecer. Consumado el sacrificio del desgarramiento de nuestras entrañas, nos asistían derechos que fueron olvidados o menospreciados; pero no podíamos conformarnos con ese menosprecio ni ese olvido y el Primer Ciudadano Panameño fue a exigirle al Primer Ciudadano de la Democracia Americana que hiciera buena su palabra de Buen Vecindaje. Y quién sabe si de aquel gesto del Presidente Panameño, se han beneficiado y se están beneficiando muchos países. El mundo entero quizás!

He aquí, amigos del aire, motivos por los cuales debemos sentirnos orgullosos de ser panameños!

He  aquí, amigos del aire, motivos por los cuales siempre y sin desmayos el estandarte de nuestro panameñismo.

He aquí por qué debemos rodear en líneas compactas al adalid del panameñismo, doctor Arnulfo Arias Madrid!.

Nacho Valdés.

domingo, 30 de junio de 2013

La Poesía Panameña y Pedro Rivera

Pedro Rivera

(1939)

Nació en la Ciudad de Panamá, el 5 de enero de 1939. Egresado del Instituto Nacional. Curso estudios de Sociología y Filosofía e Historia en la Universidad de Chile y en la Universidad de Panamá.

En 1958 funda el grupo “Gaspar Octavio Hernández”. En 1961 funda y dirige el grupo “Columna cultural”, hasta 1965, Presidente de la Unión de escritores de Panamá en 1972. Miembro de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano que preside Gabriel García Márquez. Dirigió la revista de cine y medios de comunicación Formato 16, de 1976 a 1984. Codirigió la revista Opinión Pública de 1988 a 1990. Director del Plegable: Temas de nuestra América, desde 1981. Editor de La Junta, boletín del Programa Municipios Siglo XXI. Editor de Jornada, Suplemento del periódico “La Universidad”, Universidad de Panamá.

Ha merecido distinciones múltiples por su obra literaria. En 1969, obtiene el Premio Ricardo Miró, en las secciones Poesía y Cuento, con Los pájaros regresan de la niebla y con Peccata minuta respectivamente. Premio Ricardo Miró 1993, sección cuento, con Las huellas de mis pasos. Premio Ricardo Miró 2000, sección poesía, con la obra La mirada de Ícaro. Premio Ricardo Miró 2004, sección ensayo, con Condición humana, invasión y guerra infinita. Premio “Liga de amistad con los pueblos” por su filme Soberanía, Leipzig, 1975. Premio “Copa Azul” otorgado por la Unión de Periodistas de la Unión Soviética en 1976; Por Ahora ya no estamos solos y otros filmes en el Festival de Tashkent. Premio Caimán Barbudo otorgado por la revista del mismo nombre y también fue galardonado por el filme ¡Aquí hay coraje!, en el Festival de la Habana, 1979.

En el 2005, la Alcaldía de Panamá le otorga la Llave de la ciudad, por su aporte a la cultura nacional. En el 2008, El Consejo Nacional de Escritores, le otorga la Condecoración Nacional Rogelio Sinán. En el 2012, el Consejo General Universitario, mediante Resolución 3-12, le otorgó el Doctorado Honoris Causa, por sus méritos intelectuales y cívicos (por sus luchas populares en defensa de la soberanía) y por ser un ejemplo de vida que dignifica la condición humana.

Pedro Rivera es poeta, narrador y cineasta. Trabaja en actividades de extensión cultural en la Universidad de Panamá.

domingo, 9 de junio de 2013

Un día como hoy 9 de junio de 1971

El Sacerdote Jesús Héctor Gallego, misionero que lucha por la redención de los campesinos de Veraguas, después de sucesivos actos de provocación, es secuestrado y desaparece de forma misteriosa, sin dejar rastro alguno. El régimen militar lo consideraba una amenaza, por sus actividades cooperativas desarrolladas en Santa Fe de Veraguas.


El asesinato del sacerdote católico y líder de la cooperativa campesina, significó para el  régimen Militar enfrentar manifestaciones de rechazo multitudinario, en un momento en que ya finalizaba su campaña de intimidación y asesinatos.

Reproducimos el informe de la comisión de la verdad

Jesús Héctor Gallego Herrera. CV-DO 3 5-01
Desaparecido. Santa Fe, provincia de Veraguas, 9 de junio de 1971.

Rostro de la víctima
Héctor Gallego tenía 33 años de edad, de nacionalidad colombiana. Era sacerdote católico, responsable de la Iglesia de Santa Fe, Veraguas.

Los hechos
El padre Héctor Gallego fue obligado por dos sujetos a que se montara en un jeep con capota blanca, la noche del 9 de junio de 1971, según lo declaran los testigos Jacinto Peña y Clotilde Toribio de Peña en las sumarias del caso.

Dos hombres se presentaron a la residencia de Jacinto Peña Abrego, ubicada en la población de Santa Fe, en la provincia de Veraguas preguntando por el padre Gallego. El Padre contestó el llamado, lo que despertó a los esposos Peña.

Según (testigo), él no pudo distinguir los rostros de las personas que llegaron, porque se quedó dentro de la casa, mientras Gallego conversaba con esas personas. Pero sí escuchó que le decían al Padre que debía acompañarlos al cuartel por orden superior. "El Padre se negó en un principio, pero al decirle alga en voz baja, el Padre accedió y volvió al interior de la casa a vestirse... le pidió (al testigo) que se callara y se fue siempre con los mismos".

Tanto Jacinto como Clotilde vieron cómo el Padre caminaba entre los dos hombres que lo llevaban y escucharon un chillido del Padre; salieron para verlo, pero los hombres se montaron con él en el jeep de capota blanca y salieron rápidamente del lugar. A partir de ese momento, no supieron más de él.

Varios testimonios de personas de Santa Fe involucran a los miembros de la Guardia Nacional, Melbourne Walker, Eugenio Magallón y Oscar Agrazal, ya que efectuaron viajes al lugar preguntando por el padre Gallego, en los días anteriores a su desaparición.

Actividad judicial
Las investigaciones del caso las inicia, de oficio, la Procuraduría General de la República, que comisiona al Fiscal Segundo del Circuito de Veraguas para continuarlas, y las reasume nuevamente la Procuraduría, que posteriormente las remite a la Fiscalía Primera Superior del Segundo Distrito Judicial, que solicita se dicte Auto de sobreseimiento provisional, de carácter impersonal. La solicitud es acogida por el Tribunal Superior del Segundo Distrito Judicial mediante Auto de fecha 26 de junio de 1973.

El 23 de enero de 1990, la Iglesia Católica solicita la reapertura de las sumarias y el Tribunal Superior del Segundo Distrito Judicial la acoge. A partir de esta reapertura el 3 de enero de 1991, la Fiscalía Especial solicita se abra causa criminal contra Nivaldo Madriñán Aponte, Melbourne Constantino Walker Nevans, Eugenio Nelson Magallón Romero y Oscar Alberto Agrazal Jiménez, miembros del S-2 y G-2, solicitud que es acogida por el Tribunal Superior del Segundo Distrito Judicial, mediante Auto de 5 de abril de 1991.

Los señores Melbourne Constantino Walker Nevans, Eugenio Nelson Magallón Romero (juzgado en ausencia) y Nivaldo Madriñán Aponte, son juzgados en conciencia y condenados a quince años de prisión cada uno, en calidad de cómplices primarios. Se les aplicó, además, la pena accesoria de inhabilitación para ejercer funciones públicas, también por el término de 15 años, una vez cumplida la pena principal.

El señor Oscar Alberto Agrazal Jiménez es juzgado en derecho y absuelto de toda responsabilidad. Se presentó una apelación contra la sentencia de condena emitida por el Tribunal, la cual fue negada. El día 29 de noviembre de 1994, la Corte Suprema, Sala de lo Penal, confirma la pena de 15 años de prisión emitida por el Tribunal Superior del Segundo Distrito Judicial.

Actualmente, el señor Eugenio Nelson Magallón permanece prófugo de la justicia, mientras que los señores Walker y Madriñán cumplen su condena mediante depósito domiciliario por problemas de salud.

Foto: Archivo del Panamá América

La Comisión de la Verdad considera:
  1. Hay suficientes elementos de convicción para concluir que Jesús Héctor Gallego Herrera fue detenido por la Guardia Nacional y desaparecido mientras se encontraba bajo custodia de ese cuerpo armado.
  2. Por lo tanto, puede concluirse que se cometió contra él la violación de su derecho a la vida, consagrado en el artículo 19 de la Constitución de 1946, en el artículo 1 de la Declaración Americana de Derechos y Deberes del Hombre y en el artículo 3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y se violó igualmente el principio de la firma de buena fe de los convenios y tratados, el artículo 4, sobre derecho a la vida, de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, suscrita, aunque no ratificada, por la República de Panamá.

Foto: Archivo del Panamá América


miércoles, 9 de enero de 2013

Al Glorioso Estudiante Panameño

La alegoría en homenaje al estudiante panameño y a los mártires de Mayo del 58 es una acuarela de Luis F. Ríos T. militante de la Generación del 58. La normal Juan Demóstenes Arosemena, el Nido de Águilas y la Casa de Méndez Pereira simbolizan la unidad y mística de las luchas de la Generación del 58.




El Movimiento Estudiantil Panameño tiene muchos héroes y mártires como Sebastián  Tapia en la lucha contra el Convenio Filos-Hines de 1947; José Manuel Araúz, Rolando Jiménez y Miguel Batista durante los Sucesos de Mayo del 58; Eduardo Santos Blanco en el levantamiento de Cerro Tute; Ascanio Arosemena, Estanislao Orobio y Víctor Manuel Iglesias en enero del 64 y los grandes dirigentes como Floyd Brittom, Polidoro Pinzón, Narciso Cubas asesinados por defender sus ideales. Ellos nunca serán olvidados pues viven en la determinación de nuestro pueblo por la justicia social, la democratización política y la integración de nuestra jurisdicción en todo el territorio nacional.

Fuente: Ríos Torres, Ricardo Arturo. Memoria de mis memorias. Edición especial del Círculo de Lectura Guillermo Andreve con motivo de la celebración del cincuentenario de La Operación Soberanía de 2 de mayo de 1958 y de los trágicos sucesos del 19 al 22 de mayo de 1958. Panamá, 2008.


martes, 8 de enero de 2013

El Desenterrador, Por Ricardo Arturo Ríos Torres


    La historia se hace personaje literario cuando ese acontecer trasciende su localidad y se universaliza.

    Ramón Fonseca Mora, enfrenta con osadía quijotesca, tanto los trágicos sucesos del 9 de enero de 1964 como la violencia institucional promovida por la dictadura militar de Torrijos, Paredes y Noriega. Asimismo, abre las puertas del Infierno al abordar la alucinante y morbosa experiencia de una secta de asesinos en la búsqueda afanosa de la energía vital del alma.

Creación literaria barroca o posmodernista.

    Si la temática de El Desenterrador es explosiva, controversial, polémica y sin concesiones conceptuales, también lo es la propuesta literaria de una novela que rompe paradigmas.

    Con estilo singular, Ramón Fonseca Mora,  inicia sutilmente el electrizante texto, al ofrecernos desde el principio las claves de la trama central de una composición literaria excepcional. Son las pistas de un entramado excitante y novedoso.

    La estructura multitemática con puntuales conjuntos narrativos, atrapa al lector y lo agobia con una carga emocional que lo hace sufrir, llorar, reír, rechazar, identificarse, amar y odiar todo lo que ocurre. Fonseca Mora  es hábil al entrecruzar, con creciente suspenso y con el uso de los tiempos simultáneos todas las pasiones humanas. Siempre hay un contrapunto, matices de un modo de ser pleno de ambigüedades como de metas definidas. Eso hace de El Desenterrador una novela diferente e interesante. El Desenterrador es un coro polifónico con  múltiples voces narrativas, Bill, Soledad, Jorge, Anabella, Miguel y sobre todo Urbano,  expresan sus ambivalencias, temores y sentimientos. Ellos rompen la típica monotonía y secuencia lineal de otras narraciones que nos abruman con su inmovilismo literario.

    El Desenterrador  es otra cosa, aquí todo es un enigmático rompecabezas de sorpresas,  el lector  como protagonista coloca, desde su perspectiva, las piezas esenciales hasta encontrar el eje subyacente de una extraordinario drama existencial. Otro detalle de relieve, en el diseño literario, es el estilo dialogado que le da  a la lectura una dinámica original, sustentada por descripciones puntuales de ambientes y protagonistas, que permiten al lector participar en la trama, al asumir un rol principal. Otro valor sustancial es que la narración tiene detalles poéticos con metáforas significativas, eso le da musicalidad a la prosa.

    El Desenterrador exige una lectura con horizontes abiertos, una actitud libre de prejuicios, es una obra para lectores con imaginación.

Temática como un tsunami.

       Nos atrevimos a atravesar la frontera prohibida y desafiar
      a todos los que consideraban un gigante imposible de vencer.

    Ramón Fonseca Mora, como ola huracanada, remueve el subsuelo del alma humana, nada es igual después de la lectura del Desenterrador.

    Narra los trágicos acontecimientos del 9 de enero de 1964 desde ópticas distintas. La marcha de los estudiantes del “Nido de Águilas” hasta los incidentes con los “zonians” en la Escuela de Balboa es emocionante, nos hace sentir la serenidad, valentía y determinación de una juventud heroica. También nos mete en la piel de esa población colonialista que siente como suyo ese territorio canalero, son dos fuerzas antagónicas que chocan con vehemencia. Bill es la voz de la arrogancia imperial. Vivimos esos momentos de caos, destrucción y muerte, de angustia e impotencia ante la agresión del Coloso del Norte, nos duele el constante “plin, plin” de las balas asesinas.

                            *************

       El diablo  visitó a Panamá hace treinta años, en una
      tempestad de dolor y muerte que arrebató a muchos
     su niñez, su juventud.

    Otra de las historias paralelas, es  “la desaparición” de las víctimas de la dictadura militar que ensombreció este país por más de veinte años. Esos crímenes todavía están silenciados por un muro de tinieblas y perversidad de un ente judicial corrupto.

    Ramón Fonseca Mora confronta con  valor el caso particular de “Menéndez” (Heliodoro Portugal), en esa muerte hubo violencia, tortura, sadismo y maldad… es la constante búsqueda de muchos otros como Floyd Britton, Héctor Gallegos y  Rita Ward. Los dolores del pasado son todavía profundos…

¿Quiénes están furiosos con El Desenterrador?

    Los que desean silenciar la gesta heroica de la juventud panameña en la recuperación de nuestra plena jurisdicción en el área canalera, los que hacen los grandes negocios con las tierras revertidas, los que se opusieron a esa lucha generacional iniciada desde el mismo día en que se firmó el Tratado Hay-Bunau Varilla, el 18 de noviembre de 1903.

    Los panameños con sangre, dolor y lágrimas le pusimos término a la “perpetuidad canalera”.

    Están furiosos los que manejan a su antojo los millones de la ruta canalera.

    Están furiosos con el desentierro de los esqueletos de los asesinados por el régimen militar, los que hacen todo lo posible para cubrir con sus montañas de mentiras, traición y dolor esos hechos abominables. Los que quieren que seamos un país de castrados, aún el peso de la dictadura se siente por doquier.

    Ramón Fonseca Mora también está furioso pues aún no puede encontrar los restos de su amigo el sacerdote Héctor Gallegos, viven con furia las madres, esposas, hijos y amigos de los desaparecidos por ese corrupto régimen militar y civil que ensombreció la dignidad nacional.

    Con El Desenterrador, Ramón Fonseca Mora desentierra sus obsesiones, es un grito para que la tierra y el mar saquen a la luz los cuerpos ocultos de panameños decentes que lucharon por una sociedad más justa.

Perfil del autor.
    Ramón Fonseca Mora es un escritor que se renueva con cada nueva obra, es multitemático, siempre se supera en cada uno de sus diseños narrativos, es un innovador de estilos, nos prueba que la literatura no se improvisa, que requiere de muchas lecturas y de estudios permanentes.

    El Desenterrador pone al Panamá Literario en el ámbito mundial, Ramón Fonseca Mora es sin duda uno de los mejores narradores panameños de todos los tiempos.

    El Desenterrador es la expresión genuina del Panamá profundo que conceptualizaron Ángel Rubio y Carlos Manuel Gasteazoro desde la perspectiva del conocimiento real de nuestra geografía e historia y que Rodrigo Miró sintetiza en su Teoría de la Patria.

    Como oriundo de Taboga, me sentí halagado pues Ramón Fonseca hace de la “isla mágica” de Sinán y de Richard Brooks, el centro geográfico de su espectacular trama.

Referencia Bibliográfica.
Fonseca Mora, El Desenterrador/ Costa Rica: Alfaguara, 2007. 430p.

 Nota.  En mi libro Memoria de mis memorias incluyo el ensayo “Aproximación al Panamá literario” con comentarios del haber bibliográfico de Ramón Fonseca Mora, así como un anexo con distintos modelos de cómo se hace crítica literaria.

Memoria de mis memorias es una antología de cuatros ensayos:

“Don Amor y la Celestina”, análisis de dos clásicos de la literatura medieval  El libro del buen amor de Juan Ruiz y la Celestina de Fernando de Rojas.

 “Aproximación al Panamá literario contemporáneo”

 “La patria estudiantil panameña”, análisis histórico de las luchas de la juventud panameña y sobre todo un Homenaje a la Generación del 58 con sus hechos relevantes como la Operación Soberanía (2 de mayo 1958), los trágicos sucesos de Mayo con más de 30 muertos, la Marcha patriótica del 3 de noviembre a la Zona canalera de 1959, los sucesos de enero de 1964 y el levantamiento de Cerro Tute.

 En el último ensayo “SOY el Chagres. Matriz del devenir histórico de la nación panameña”, el río cuenta su historia, es el devenir de la nación panameña.

También recomiendo Los rostros del tiempo en su 3ª.ed. corregida y aumentada. Son ensayos históricos, filosóficos y sociales.

Hoy cuando el MEDUCA atenta contra el Panamá literario, histórico y cultural invito a cerrar filas con el Movimiento por el Rescate de la Identidad y Memoria Histórica.