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jueves, 11 de diciembre de 2014
10 DE DICIEMBRE DIA MUNDIAL DE LOS DERECHOS HUMANOS
lunes, 7 de julio de 2014
QUEREMOS CAMBIOS REALES Y PROFUNDOS EN LA POLÍTICA DE DERECHOS HUMANOS.
La Unión de Ex Prisioneros Políticos de Chile lucha por Verdad, Justicia y Reparación. Pero, refiriéndonos a la verdad no sólo nos preocupa la Verdad Histórica. También debemos ocuparnos de la verdad de HOY. Que se sepa lo que ocurre actualmente con las víctimas. No nos estamos refiriendo a aquellos sobrevivientes excepcionales que lograron surgir y sobreponerse a las terribles secuelas de la prisión y tortura, sino hablamos por aquellos en que la huella dejada no ha podido borrarse y que nunca más han levantado cabeza: los que siguen olvidados, humillados, abandonados en la peor de las miserias.
Por eso, es vergonzoso que se oculte la verdad. Que se haga creer a la ciudadanía y a la Humanidad que Chile ya ha pagado su deuda con las víctimas. La verdad es que hasta el reconocimiento nos llegó muy tardío. Pasaron trece años de transición para que el país escuchara el discurso del Presidente Lagos “No hay mañana sin Ayer”, en que se reconoció oficialmente que teníamos decenas de miles de víctimas olvidadas y postergadas: los prisioneros políticos y torturados. Pero, el Mandatario optó por solicitar a la Comisión Valech que le recomiende “medidas austeras y simbólicas” para compensar a aquellas víctimas que no hayan tenido aún ninguna forma de reparación. Fue así como optó por legislar otorgando apenas austeras medidas derehabilitación de carácter subsidiaria en materia previsional y de un supuesto beneficio educacional, simbólico puesto que favorecía a adultos mayores que no estaban ya en condiciones de estudiar. La pensión reparatoria vitalicia estaba condicionada a que se careciera de previsión, dado que se la declaró incompatible con cualquier pensión dada a los exonerados políticos e incluso se privó del beneficio a quienes gozaban de una modestísima pensión asistencial.
Si se omite pagar tales deudas, de hecho, el daño sigue acrecentándose. Las consecuencias se siguen sufriendo hoy y continuarán mañana provocando efectos tremendamente negativos. Esa terrible frustración se acrecienta y es compartida por toda la familia. No es sólo pena sino rabia que se seguirá acumulando aumentando la desconfianza en las instituciones del Estado, sus funcionarios y toda la clase política que pasa a ser responsable no sólo de insensibilidad sino de ignorancia o cobardía moral.
Exigimos que el Estado se haga cargo de las deudas aún pendientes con las víctimas de la Dictadura. Por ello compartimos los compromisos de la Nueva Mayoría contenidos en su Programa de Derechos Humanos, programa de gobierno que la ciudadanía hizo suyo y eligió con una enorme mayoría a nuestra Presidenta de la República.
Advertimos que el Gobierno no debe tomar el tema de las reparaciones con vista sólo al enorme costo de las indemnizaciones y seguir postergando la solución. El Estado que sin piedad ha atropellado los derechos humanos debe dar a la Humanidad reales “garantías de no repetición”; es decir, si la deuda es enorme “se debe pagar aunque duela”. Por eso el monto elevado no debe asustar o hacer desistir a los políticos bien intencionados, sino buscar una solución eficaz que satisfaga las expectativas de las víctimas o familiares y lo más apropiado es que el país busque financiamiento en un crédito internacional para pagar sin más dilación la indemnización justa y adecuada que se establece como principal obligación del Estado en el artículo 14 de la Convención Internacional Contra la Tortura.
El crédito internacional, como deuda del Estado, deberá amortizarse durante una veintena de años con una partida especial del Presupuesto Nacional. Ello permitirá que periódicamente se recuerde el daño cometido, que ello se debe pagar y también será unagarantía real de que las atrocidades no se volverán a repetir. Si no se pagare la deuda sería una clara señal de que la triste y lamentable historia volverá a repetirse, dado que al Estado le sale gratis torturar, asesinar o hacer desaparecer a los ciudadanos.
Hacemos un llamado a los medios informativos a que muestren esa patética y dolorosa verdad, que se refiere a la mísera existencia en que sobreviven la gran mayoría de las víctimas. Lo mismo, a políticos de todos los colores, pedimos que no cierren los ojos a la triste realidad en que se mantienen todavía hoy los sobrevivientes de tortura y su familia. Al mismo tiempo, que velen por que nuestra legislación garantice a la víctima de tortura el derecho a una indemnización justa y adecuada, como se manda en la ley internacional.
Santiago, 26 de junio de 2014
jueves, 26 de junio de 2014
Museo de la Libertad y Los Derechos Humanos - Boletín # 4
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miércoles, 7 de mayo de 2014
Promoción 1980 del Colegio Javier, Discurso de despedida.
Palabras pronunciadas por el joven graduando Juan Carlos Varela, Presidente de la República de Panamá 2014-2019, en la graduación del Colegio Javier en el año 1980. |
Para mi es un honor dirigirles estas palabras a nombre propio y de mis compañeros, en este momento en el que recibimos el preciado diploma que certifica la culminación de nuestros estudios secundarios. Ahora cuando la emoción se apodera de nuestros cuerpos, pasan por nuestras mentes recuerdos gratos de lo que fue nuestra vida colegial, recuerdos de los momentos tristes y felices que compartimos juntos con padres, profesores y maestros en la que un día fue nuestro segundo hogar.
Recordamos con nostalgia: Nuestras
primeras amistades. Nuestra graduación de sexto grado. Recordamos aquella
primaria, aquel silencioso edificio que vio con el pasar de los años, como
aquel niño travieso se iba convirtiendo en un joven responsable. Nos vienen a
la mente aquellos inolvidables años de secundaria, donde trabajábamos junto a
nuestros profesores por nuestra educación; nuestra partida al servicio social,
y este inolvidable último año en un curso donde reinó el compañerismo y la
camaradería. Pero todos estos recuerdos; toda esta nostalgia, se convierten en
alegría al saber que hemos culminado satisfactoriamente nuestros estudios, al
saber que saldremos a la vida con una preparación tanto académica como social
muy difícil de superar; es ahora cuando nos damos cuenta lo mucho que valieron
las horas de estudio y de trabajo. Hoy, culmina esta primera etapa de nuestra
educación; no nos queda más que agradecer a esta grandiosa familia javeriana.
A ustedes profesores, que
trabajaron constantemente durante tantos años, día tras día para darnos una
educación de la cual nos sentimos orgullosos; sabemos que lo único que ustedes
buscaban era brindarnos la mejor educación posible, nadie más que nosotros les
podemos decir que cumplieron con su objetivo, que cumplieron su tarea. Nunca los
podremos olvidar, pues gracias a ustedes, a sus horas de trabajo y de estudio,
es que hoy podremos recibir este diploma.
En lo más profundo de nuestros
corazones guardamos su ejemplo de profesores, de consejeros y de amigos para
que nos sirva en nuestra futura vida. Gracias a ustedes, Jesuitas; quienes nos
inculcaron con fuertes raíces la doctrina cristiana; quienes son criticados hoy
día de revolucionarios por aquellas personas que se sienten afectadas por las
voces de justicia y de libertad de la noble doctrina cristiana. Ustedes, que nos
enseñaron que la vida no era sólo el dinero, que abandonan sus hogares, sus
familias, sus amigos, su patria pues creen en la juventud, sepan, que no los
defraudaremos y serán las actuaciones de esta juventud la recompensa a tantos
años de trabajo y de sacrificio.
Por Ustedes Jesuitas se inició en
este colegio el servicio social; al cual le debemos mucho, fue este servicio el
que nos enseñó a interpretar la vida tal como es; fue el que nos hizo superar
nuestro egoísmo; fue en donde nos dimos cuenta que aquel hombre, aquel
campesino, no es ningún vago, sino un hombre trabajador al cual nunca se le ha
dado oportunidad de superarse; es un hombre pobre pero mucho más rico que
nosotros en espíritu, es aquel hombre que comparte lo que tiene, mientras
nosotros rechazamos de dar lo que nos sobra. Fue este servicio social el que
nos hizo superar las divisiones que por diferencias económicas y sociales se
habían fomentado entre nosotros; así, nos convertimos en un grupo unido donde
la verdad se sabía que era una amistad.
Ahora, salimos a la vida consciente
de que no podemos ser felices mientras aquel campesino y muchos otros hombres
en nuestra patria y en el mundo entero, no tienen el derecho a una educación, a
una alimentación adecuada, no tienen ni siquiera el derecho a vivir. Poner
nuestra capacidad al servicio de los demás. Luchar por la justicia y la
libertad. Estos son los principios y los ideales cristianos que llevaremos con
nosotros hasta el fin de nuestras vidas.
Gracias Familia Javeriana, gracias
conductores, profesores, secretarias, padres, gracias al Colegio Javier por
estos momentos felices que vivimos en tus aulas, ha llegado la hora de
despedirnos y abandonamos este colegio, abandonamos nuestro Colegio, abandonamos
nuestra Alma Mater. Pero les prometemos llevar siempre adelante ese espíritu de
Javeriano, que nos formaron. Este espíritu de amor, de sacrificio, de servicio,
servicio a Dios, y a la Patria todos llevamos un difícil compromiso como
Javerianos, y es: forjar la paz donde haya violencia, imponer el amor donde
exista el odio, y luchar por la justicia donde reinen las injusticias. Como
Javeriano no podremos callar ni pasar indiferentes ante el sufrimiento de
tantos hombres.
En estos momentos, nos despedimos
de este edificio, de este Colegio, pues no seremos más sus alumnos regulares,
pero jamás, nos despediremos de este espíritu de Javeriano que llevamos toda la
vida en nuestros corazones. Sólo te pido Señor, que nuestras voces de denuncia
y de protesta no sean calladas por los intereses ajenos a tu voluntad. Adiós
Alma Mater, adiós Colegio Javier. Te estamos eternamente agradecidos pues no
hiciste de nosotros una máquina sin sentimientos ni conciencia. Gracia pues
porque hiciste de nosotros hombres de verdad dispuestos a luchar por un mundo
mejor.
Ha llegado la hora de partir; este
grupo de jóvenes, de graduandos se dividirá; cada uno tomará diversos caminos,
pero diversos caminos que nos llegará a un solo destino. Aunque separados
físicamente estaremos siempre unidos en la lucha por la construcción de una
Patria más justa, de una Patria más libre, y de una Patria más cristiana.
Muchas gracias.
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