martes, 29 de noviembre de 2016

Galería de panameños ejemplares



JUAN MENDOZA. LÍDER DEL ARRABAL
                                                    
       Por Ricardo Arturo Ríos Torres

            El siglo XIX panameño consolida las raíces compartidas de la nación panameña.  La independencia de España en 1821, la unión voluntaria a la Gran Colombia de Bolívar, la alianza con Nueva Granada, los numerosos actos separatistas de Colombia, las constantes intervenciones de Estados Unidos, el incidente de la Tajada de Sandía, el Estado Federal de Panamá, el canal francés y la Guerra de los Mil Días dejan huellas imborrables en una nación que se caracteriza por vivir una épica de la esperanza.

          José Domingo Espinar, Tomás Herrera, Julio María Alemán y centenares de istmeños se distinguen en las campañas por liberar a los países suramericanos, luchan al lado del Libertador y ganan en el campo bélico sus galardones a diferencia de los militares del Panamá republicano que los obtienen por decreto.

          El siglo XIX propicia el protagonismo y liderazgo del arrabal panameño. Los de afuera, los mestizos e invisibles asumen por educación, cultura y militancia la dirigencia de las entidades políticas del Istmo; son hombres excepcionales, con conciencia de patria movilizan a los sectores populares en una acción ciudadana sin precedentes.


          Oscar Vargas Velarde, abogado, catedrático, escritor y funcionario de relevantes ejecutorias en el ensayo Juan Mendoza. Líder del arrabal nos ofrece una panorámica puntual de lo acontecido en el Siglo XIX panameño. La obra es indispensable para conocer la dinámica social y política de una época agitada con líderes que marcharon a contracorriente superando naufragios morales, son figuras estelares de la memoria histórica de Panamá.

          Juan Mendoza, vanguardista, masón, abogado litigante, militar, siempre liberal, diputado, constituyente, gobernador del Estado Soberano de Panamá; insurgente, prisionero político y desterrado, es un auténtico adalid del arrabal santanero. Mendoza tuvo trece hijos, Juan Antonio muere heroicamente en la batalla del Puente de Calidonia y Carlos Antonio es un hombre fundacional y presidente de la República.

Juan fue amigo y compañero de Buena Ventura Correoso, se hicieron uno en la lucha social y política del arrabal, su trascendencia dejó una impronta difícil de superar por sus méritos y logros. Buenaventura fue maestro, abogado, político, militar y caudillo institucional. Oscar traza perfiles extraordinarios de los dos conductores de las aspiraciones populares. La juventud panameña tiene en ellos arquetipos a seguir por su probidad, talento y compromiso con los ideales democráticos. Honestidad, lealtad y dignidad son valores que ellos encarnaron en su vida pública. Los dos fueron liberales gólgotas, radicales, doctrinarios, hombres de una praxis plena de valor y dignidad, consecuentes con sus ideas y principios cívicos.

          El ensayo de Vargas Velarde hace alusión a Tomás Herrera, Mateo Iturralde, Gil Colunje, Santiago de la Guardia, Rafael Núñez vinculados al devenir istmeño. El ferrocarril transístmico, el Tratado Mallarino Bidlack, la Tajada de Sandía, las múltiples intervenciones del Coloso del Norte y sobre todo al papel esencial del periodismo criollo con su singular talante burlesco, ironía, jocosidad y parodias.

          Juan Mendoza, el hombre público por excelencia, el defensor de los fueros populares, muere pobre, casi en la miseria, contrasta con los políticos actuales que saquean el erario nacional, que son millonarios con los negociados que hacen protegidos por la impunidad e inmunidad, para ellos la ley del encaje  denunciada por el Quijote es la norma, su blindaje.

          Buenaventura Correoso, en su funeral como único orador, destacó el ascenso del pueblo mestizo del arrabal a las más altas posiciones, hoy en la vida republicana la elite plutocrática dirige el gobierno nacional.

Referencia bibliográfica. Vargas Velarde, Oscar. Juan Mendoza. Líder del arrabal/ Panamá, Tribunal Electoral, 2015. 402p. il.
                                                                
Dedicado a
Erasmo Pinilla y Eduardo Valdés
Siempre patriotas.



Panamá, 29 de noviembre de 2016.