domingo, 4 de marzo de 2012

Darío Herrera y Federico Escobar, dos ilustres panameños

Nos complace anunciar que hemos ampliado la información biográfica de Darío Herrera e incluido nuevas poesías, así como un hermoso cuento titulado “Doliente”. También presentamos la versión inicial correspondiente a Federico Escobar, con una amplia biografía y 12 de sus mejores poemas.

Podemos destacar que ambos poetas dejaron gran parte de su obra, dispersa en periódicos y revistas de su época. Pero gracias a los esfuerzos de sus familiares, se ha logrado compilar un gran número de poesías, cuentos, ensayos, discursos y críticas literarias; para el beneficio de las futuras generaciones y el cabal conocimiento de estos dos ilustres panameños.

En el caso de Darío Herrera esta compilación la realiza su hijo Darío Herrera Paulsen; y el nieto de Federico Escobar, Antonio Alcides Jiménez Escobar, en el 2004, presento su “Recopilación de algunos trabajos de Federico Escobar para referencia personal”. Insto a los familiares de nuestros poetas, seguir este ejemplo, por que una persona solo muere si se le olvida; como nos dice Federico Escobar en una de sus poesías:

Cuando expire, mis cantares

nunca dejes de cantar:

mientras mis cantares cantes

siempre vivo me tendrás.”


Darío Herrera:

Darío del Carmen Herrera, nació en la ciudad de Panamá, el 18 de julio de 1870. Hijo de don Lino Clemente Herrera, natural de Vélez, Colombia y doña Juana de la Rosa, natural de Penonomé, Panamá. Se educo con gran esfuerzo siendo autodidacta.

Más información en: http://www.panamapoesia.com/pt64.php

Federico Escobar:

Su verdadero nombre es José del Carmen de los Dolores Escobar. Nació en la ciudad de Panamá, el 16 de Julio de 1861, en un hogar humilde, pero lleno de virtudes. Su madre, Manuela Escobar, muere cuando Federico frisaba los nueve años de edad. Huérfano de padres, pasó a la tutela de su tío José Manuel Escobar quien trató por todos los medios de proporcionarle los conocimientos necesarios para que pudiera defenderse en la vida. Debido a su condición humilde, no pudo asistir a los colegios privados que existían en su época, pero logró hacerse un nombre por su propio esfuerzo. Se dice, que los papeles que con mayor interés y aplicación leía, eran aquellos que tuviesen versos; pues, desde niño se inclinó a la exploración del campo florido de las musas.

Más información en: http://www.panamapoesia.com/pt65.php

Como muestra de las poesías que encontraran en www.panamapoesia.com tengo el agrado de ofrecerles dos hermosas poesías: la primera titulada, La criolla panameña de Federico Escobar, y la segunda titulada Marina de Darío Herrera.



La criolla panameña,

por Federico Escobar

Lleva el pelo formado en dos nudos

sujetados con lindas peinetas,

y a la vez con enormes tembleques

do relucen blanquísimas perlas.


Coronada de muchos jazmines

el ambiente perfuma doquiera;

y un sombrero muy guapo de paja

se coloca sobre la cabeza.


Vedla: al hombro se cruza buen paño;

es limeño, con flecos de seda;

y una gruesa cadena de oro

con grandes escudos, al cuello le cuelga.


La camisa es de género fino

y formada con dos arandelas

(la camisa no cubre los brazos

ni los hombros de la panameña).


A su talle se ajusta las faldas

de clarín que se llaman pollera,

sujetadas con cuatro botones

que quizá muchos duros le cuesta.


Sus zapatos son finos, por cierto

son babuchas de pana o de seda...

Pero, aparte: no gasta en las ligas

porque el traje no exige las medias.


He aquí, pues, mis queridos lectores

el retrato de la panameña,

que en los días de alegres jolgorios

el Punto, aire alegre, muy bien zapatea.







Marina,

por Darío Herrera




Tarde. En la arena con sordos rumores

tienden las olas sus crenchas de espuma;

húmeda brisa el ambiente perfuma

con salitrosos, sutiles olores.


Lento el ocaso sus ígneos colores

en una diáfana sombra defuma,

y sobre el agua, entre velos de bruma,

Héspero vierte sus blancos fulgores.


Crece la sombra. Su toque sonoro

dan las campanas al aire durmiente

brotan los astros cual lises de oro;


Y al extinguirse la luz vespertina,

entre las rojas pinturas de Oriente

muestra la luna su faz opalina.


Espero este esfuerzo sea del agrado de nuestros lectores, permita exaltar lo panameño y ayude ampliar el conocimiento de nuestra literatura, que es tan rica en todos sus géneros.

Francisco Palacios Coronel

www.panamapoesia.com

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